No tengo pena en admitir que Escalofrío de Paul Gillman me parece uno de los grandes discos de metal que se han hecho en Venezuela (hasta me atrevería a decir de toda Latinoamérica), a pesar de que se trate de la obra de un carajo que la caga con declaraciones políticas idiotas o cantando con el presidente una versión horrible de Imagine.

Veinte años después, el Archiduque Vitalicio de Chacaíto prepara la segunda parte, y afortunadamente una niña (que debe ser la hija del cantante) grabó un “documental” para el disfrute del público.

Si el primer encuentro que tenemos con este disco son estas tomas… la cosa comienza mal. Pero tenía que invitarlos a que veamos en conjunto como Gillman pareciera que terminará de matar el único recuerdo lindo que teníamos de él.

Ojo, la idea de retomar un disco con las historias de Espantos y Desaparecidos de nuestro folklore sigue siendo una maravilla, sobretodo si tienen a Porfirio Torres narrando cada tema, pero este video superó la cantidad de gente haciendo los cachos del diablo que es permitida por la ONU.