No se en que momento comenzó, pero he desarrollado una extraña fascinación por las prepúberes. Primero nombrando “Let the right one in” como la mejor peli del año pasado y ahora sucumbiendo ante Nicharee Vismistananda, la protagonista de la nueva cinta de Prachya Pinkaew, director de Ong-Bak: The Thai Warrior.

La historia es simple, o simplona más bien: una niña autista comienza a cobrar antiguas deudas para recolectar dinero y ayudar a su madre, quien está gravemente enferma. La cosa se complica cuando los deudores se niegan a pagarle y la obligan a poner en práctica años de estar como un vegetal viendo cintas de artes marciales y practicando Muai Thai con la columna de su casa.

Tras 30 minutos mediocres, la primera mutilación promete que algo bueno puede pasar, pero aproximadamente a los 32:00 la cinta sale de ese capullo novelero y muestra en todo su esplendor: la cantidad de coñazos, patadas, rodillazos y codazos son suficientes para hacer feliz a cualquier fan de las cintas de acción, artes marciales o simplemente de la violencia gratuita. Es como Ichi the Killer meets Rain Man meets Bruce Lee. Además la dirección de las peleas está bien arrecha.

La protagonista estuvo 5 años preparándose para el rol y todas las escenas son sin CGI, cables, trucos visuales o dobles de acción. Esto queda en evidencia durante los créditos finales, donde pueden ver algunos “bloopers” que evidencian las consecuencias que puede tener hacer peleas tan realistas.

Acá les dejo el trailer (que es burda de malo) para que se enfiebren y bajen el torrent. Mosca si buscan por “chocolate thai”, les van a salir miles de links acerca de un tipo especial de marihuana, y eso sería un tema para otro post.