Cuando hace ya varios años aparecieron en seleccionadas vitrinas de Caracas los diseños de Vanessa Boulton, comencé a desarrollar una seria obsesión por sus productos. Así, mi primer bolso de la marca se convirtió prácticamente en un objeto de culto en mi closet. Pero siendo completamente honestos, con el apellido que se gasta, automáticamente asumimos que Vanessa sería una irremediable sifrina caraqueña con buen gusto y ya. Nada más lejos de la realidad… un solo encuentro casual en el parque de perros bastó para enamorarnos perdidamente y para siempre de su forma de ser, su sencillez, productividad, la calidad de su trabajo, sus mascotas y más recientemente de sus retoños.

En esta tercera entrega de Memorabilia nos complace mostrar a quien se define a sí misma como ilustradora más que diseñadora de modas, una venezolana con una importante y reconocida trayectoria en la difícil tarea de crear y producir diseños originales, que además de ser estéticamente increíbles son de una calidad impecable. Pero lo más importante es que conoceremos lo que se esconde tras las carteras de Vanessa (¿o dentro de ellas?): sus manías tecnológicas, sus extrañas colecciones noventosas y sus fieles secuaces Rita Donna, la pug con complejo de Oprah y Franbo, un galgo italiano tan sofisticado que bien podría ser el mejor amigo de Karl Lagerfeld.

Así, acompañada de su primogénita y mientras esperaba su segunda bebita, Vanessa Boulton nos demostró en una sabrosísima tarde de domingo, por qué su trabajo es tan alegre, tan colorido y tan naturalmente exitoso… y es que no podía ser de otra manera.

También pueden ver el video en VIMEO, con mayor calidad :)