Diez años después de la primera colaboración entre Jay-Z Kanye, los dos raperos más importantes de los últimos 10 años (lo siento Eminem, eso te pasa por tener videos siempre en un guayabo llorando mientras llueve) se reúnen nuevamente, y en lugar del prometido EP de 5 canciones, sacaron un disco de 12 temas, en su mayoría grabadas en el Mercer Hotel de New York, donde los dos raperos alquilaron un poco de habitaciones y las llenaron de productores y músicos. Mucho real, un sonido impecable y dos egos inmensos lanzaron este disco el 8 de agosto, y luego que pasara un poco el hype, acá tienen la reseña.

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Alcanzar el nivel de trabajos como My Beautiful Dark Twisted FantasyLate RegistrationThe Blueprint, o The Black Album es algo que probablemente ninguno de los dos quería raperos intentar, así que eliminando tales pretensiones, Jay- Z y Kanye West simplemente celebran ser parte de una de las dinastías más importantes en la historia del rap, y es que 15 años manteniendo relevancia con cada lanzamiento no es algo que hace cualquiera.

Comenzando por lo obvio, el sonido de este disco es de lo que mejor que escucharán en sus vidas. Cada beat, cada golpe de bajo, las voces, los arreglos orquestrales y coros suenan impecables. Busquen cualquier disco de su colección y les aseguro que no tiene esta riqueza de mezcla. Desde el primer tema, No Church in the Wild, la fuerza de los arreglos le hacen el amor a los oídos en un sonido que mezcla la genialidad de la producción de West con la fuerza del delivery de Jay-Z y una colección de sampleos nostálgicos con la dinámica de la estructura del rock.

En materia de líricas el disco también es interesante porque si bien retrata la vida de ricos y famosos que ambos llevan, lo hace con distancia y categoría. Acá no hay falsas modestias de artistas con real que cantan sobre el gueto, pero tampoco de carajos que viven en  una mansión con un poco de strippers y botellas de champaña. Esto es “luxury rap” como dice una frase del sencillo promocional, y la portada diseñada por el italiano Riccardo Tisci, director creativo de Givenchy, y posible sucedor de John Galiano en Christian Dior, lo confirma.

El único punto negativo del disco es que hay temas tan buenos que eclipsan a otros que fácilmente serían sencillos de otros artistas. Lift Off nos recuerda lo bien que puede sonar Beyoncé cuando tiene un buen beat detrás (Crazy in Love o Single ladies son un ejemplo), mientras un tema como Niggas in Paris se desarrolla sobre una base más clásica para el género. Otis, el sencillo promocional, posee uno de los mejores sampleos y ganchos que he escuchado últimamente, pero aún hay espacio en estos 50 minutos para temas con un feeling más gangsta como That’s my Bitch. Welcome to the Jungle es otro de los stand out tracks del disco, pero la verdad es que no hay sobras.

Me costó un poco entender este disco porque no sabía que esperar, pero luego de varias vueltas no me cabe duda de que el 2011 no verá mejor disco de hip hop.

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