El 15 de julio me pasaron el disco debut de este trío australiano de rock psicodélico y desde la primera escuchada me enamoró ese sonido vintage que profesaban. Meses después, recapitulando el año, me doy cuenta de dos cosas: que este disco no ha dejado de estar a mi lado, y que por alguna razón nunca le hice su reseña. Acá está, tarde, pero merecida.

Con una soberbia producción repleta de sonidos rockeros mezclados con algo de música stoner, mucha psicodelia, y un compendio interesante de efectos de guitarras, la más reciente exportación de la tierra de Cocodrilo Dundee nos trae un disco tanto atmosférico como digno de un buen rock de arena.

Comandandos por un Kevin Parker que comparte similitudes vocales con John Lennon, y mezclado por Dave Fridmann (productor de los Flaming Lips), desde los primeros acordes de It’s not mean to be, Innerspeaker crea un aura expansiva donde cada componente se entremezcla para crear una gama de texturas muy pero muy interesantes.

Pero más allá de un buen sonido, estos australianos poseen un excelente repertorio de temas, entre los que se que destaca una de las mejores canciones del año: Lucidity, junto a otros temazos como Alter Ego, y el más calmado y etéreo (saben que les gustó la palabra) Why wont you make up your mind?

Innerspeaker es uno de los mejores discos del año sin duda, y pedimos disculpas por haber tardado tanto tiempo para reseñarlo. Espero que al menos una persona lo conozca y se enamore gracias a esta nota.