El actor Miguel Ferrari, conocido por papeles como el de “Rodilla” en Puras Joyitas, el español de Perros corazones y el transexual de El tinte de la fama – si no te suena ninguna de estas referencias eres un chimbo que no ve cine venezolano - se enrumbó por segunda vez en la dirección audiovisual con su ópera prima Azul y no tan rosa, una película que trata el tema de la homosexualidad desde un nuevo punto de vista.

La fotografía es impecable, el estilo estético de Ferrari se hace notar y la historia se ve interesante, ya era hora de que empezáramos a retratar a la comunidad homosexual sin tener que abordarlo desde la tragedia degradando ajuro su nivel social, porque según el cine nacional si eres gay o transexual eres pobre, pero en Azul y no Tan Rosa, el personaje principal es un fotógrafo profesional que cuenta con una buena posición social. Esto en el lado bueno…

En el lado malo tengo que acotar que la tragedia la brindan los inserts del trailer, la música y algunas de las actuaciones: el gran karma del cine venezolano. Obviamente hay una escena del protagonista corriendo en la lluvia, como era de esperarse está Elba Escobar y la palabra ‘maricones’ no podía faltar; aplaudo que hayan aprovechado la imagen excéntrica que ahora tiene Hilda Abrahamz y la hagan representar el papel de un travesti.

La película fue producida por Factor RH en conjunto con Plenilunio Film&Arts y con el apoyo de la productora española Malas Compañías. Si vas pendiente de un tras cámaras, aquí te dejo el que hizo ZonacineCCS.

OJO: puede perturbar el número de veces que Elba Escobar dice ‘delicioso’, creo que la entrevistaron con hambre.