Todo tiempo pasado fue mejor, dice una conocida frase que seguramente habrán oído infinidad de veces: una vieja en la cola del Banco refunfuñando que Venezuela era mejor en los setenta, o un artista asegurando en una revista dominguera que le hubiese encantado vivir en la época de Cristo (sin darse cuenta que andar en chola, tomando agua del piso, caminando por kilómetros y recibiendo coñazo de los romanos no era nada depinga). La última cinta de Woody Allen, por la que recibió un Globo de Oro como mejor guión y 4 nominaciones a los premios de la Academia, parte de esta premisa y le dedica un poema a París que merece todas las alabanzas posibles.

Woody Allen analiza este lugar común del pensamiento humano de manera magistral, narrando la historia de Gil, un estupendo Owen Wilson que anhela vivir en el París de los años 20 para nutrirse de la inspiración de otros escritores como Fitzgerald o Hemingway y artistas como Dalí, Buñuel, Picasso y otros. Y justamente Buñuel y su cinta El Ángel Exterminador son el punto de partida para justificar todo lo que sucede en Midnight In Paris, pero dar más detalles sobre el asunto sería arruinarles una sorpresa que incluso el trailer fue capaz de evadir. Aunque las similitudes no son pocas con otro de los clásicos del director judío: The Purple Rose of Cairo, donde nostalgia y fantasía se mezclan para lograr una vía de escape a la vida cotidiana en el mundo moderno.

Un elenco increíble plagado de muchas caras desconocidas, un París tan hermoso como pocas veces ha sido fotografiado y un guión que solo puede ser definido como genial, divino, adorable, encantador, maravilloso, mágico y soñado (si, puros adjetivos rosados) nos enfrentan a un Woody Allen de vuelta a su mejor forma, luego de tres cintas chéveres pero irregulares:  Vicky Cristina Barcelona, Whatever Works y You Will Meet a Tall Dark Stranger. Cuarenta años después de su primera película, Allen destruye ese mito de que todo tiempo pasado fue mejor, y de una manera implacable.

Por favor, se los ruego, traten de ver esta cinta en el cine. Les aseguro que saldrán con una gran sonrisa en el rostro y una buena cara de estúpidos.