Un híbrido azul entre pingüino y oso polar camina por el bosque persiguiendo manadas de hongos hasta que se encuentra con un punto rojo y lo sigue hasta el fin del mundo… sí, la verdad es una premisa bastante drogadicta, pero cuando le pones una ilustración y animación clásica acompañada de un narrador de cuentos infantiles y una linda banda sonora el resultado es un cortometraje hermoso con una historia de amor enternecedora.

El director y animador del corto es un francés que se hace llamar Kadavre Exquis (cadáver exquisito mal escrito en francés) y fue él mismo junto a John Kassab quien compuso la música de la pieza.