Cuando uno está en primaria tiene bastante claro lo que quiere ser al crecer. Los niños soñamos con ser pilotos de carros, astronautas o doctores; las niñas quieren ser modelos, doctoras o cosas así.
Ya cuando te colocan la chemisse azul (y luego la beige), la cosa se pone atrinca, tienes que dejarte de güevonadas y decidir si quieres estudiar Comunicación Social como todo el mundo o probar suerte con otra carrera. Y si además tienes unos papás de esos que te obligan a repetir sus pasos, estás bien jodido.
Esa angustia existencial es la inspiración para este corto animado animado y dirigido por Jasmin Lai.



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